Tabaco y Economía

EL TABACO NO ES PRODUCTO COMO CUALQUIER OTRO

Según la teoría económica, los consumidores deciden libremente si comprar o no un producto luego de sopesar los costos y beneficios que éste les trae. Pero el tabaco es un producto de consumo diferente pues:

  1. Es altamente adictivo
  2. La mayor parte de consumidores no esta consciente que corren peligro su salud y vida.
  3. Generalmente el consumo inicia desde la niñez y la adolescencia, cuando no se puede entender plenamente los riesgos por adicción y los costos del consumo.
  4. Algunos costos del tabaquismo los asumen los no consumidores o los sistemas de salud publica – no el propio consumidor; por lo tanto, éste no se siente presionado a dejar el consumo.

¿QUIÉN PAGA LOS COSTOS DEL TABACO?

  • El consumidor que compra el producto: IVA, ICE.
  • El mismo consumidor y su familia, especialmente los niños: costos médicos, limpieza, discapacidad, entre otros.
  • Los fumadores pasivos (costos médicos, incapacidades, otros)
  • El Estado: Pérdida de capital humano, servicios médicos, limpieza, control de incendios, seguridad social.
  • Las empresas: ausentismo, discapacidad y fallecimiento precoz que obliga a la sustitución.

LOS COSTOS DEL TABACO EN LA SALUD

Los costos directos se relacionan con el tratamiento de las enfermedades que produce el tabaco (cáncer, enfisema, entre otros). Los tratamientos para abandonar la adicción, la limpieza del aire y de las áreas físicas.

Los costos indirectos tienen que ver con la pérdida de productividad y de la calidad de vida: invalidez, incapacidad, muerte prematura.

ECUADOR: UNA AGROINDUSTRIA TAIMADA

Un análisis de la industria tabacalera en el Ecuador, revela algunos datos que vale la pena conocer:

Monopolios que benefician a pocos

Un proceso de concentración y centralización de capital en un solo grupo financiero transnacional (Phillip Morris Internacional) que al momento abarca el 99% del mercado de cigarrillos a través de dos instancias: un monopolio de tipo vertical, que controla el mercado desde los procesos de producción hasta la comercialización integrado por el pool de empresas: TANASA, PROESA e ITBASA y, de monopolios horizontales que guardan relación con capitales nacionales que controlan el sistema financiero, la producción y la comercialización de otros servicios.

A menor esfuerzo, mayor ganancia

Para el caso del cultivo de la hoja de tabaco, de acuerdo con el censo agropecuario se estima que su producción alcanza 4.179 has., área que representa el 0.42% de los cultivos transitorios, y el 0.16% de los cultivos totales. La mayor parte de la producción está destinada como insumo para el consumo interno. El 59%  de las Unidades Productivas Agrícolas (UPA’s) tienen 200 has., lo que indica un proceso de concentración agroindustrial con poca presencia de pequeños productores. Con respecto a los productores agrícolas, TANASA genera un proceso conocido como “renta diferencial” mediante el cual, el productor mas ineficiente impone el precio final, que se traduce en una mayor rentabilidad para las UPA’s más grandes.

Generación de empleo: ¿A qué costo?

La agroindustria del tabaco utilizó la tercerización y precarización de trabajo dando inicio a un proceso de flexibilización laboral que se refleja en la disminución del número de personas contratadas de manera directa por el pool empresarial. En el año 2.000, empleaba directamente a 540 personas y, a 5.000 de manera indirecta (en el sector agropecuario sin contar con las áreas de servicio y comercialización). Para el año 2006, el empleo directo disminuye a 340 personas, mientras que el indirecto registra un leve incremento en la ocupación de 5350 empleados tercerizdos/precarizados. Las remuneraciones del sector crecieron 5.5 millones de USD en el 2.000,  a 8.4 millones en el 2.006, pero, con una distribución del ingreso fuertemente inequitativa. El empleo que genera el sector sobre la población económicamente activa es absolutamente marginal (0.00008% del total de la PEA en contrataciones directas e indirectas y, el 0.0038% de la PEA del sector agrícola).

Expansión sin Dios ni Ley

Las leyes y regulaciones anti-tabaco han sido demasiado débiles y no han logrado detener su expansión industrial. En efecto el sector muestra un crecimiento en la producción de US$ 31.5 millones en el 2.000 a US$ 41.1 millones en el año 2.006, creció US$ 8  millones a US$ 17.8 millones en el 2.008 (Datos proyectados de acuerdo con la serie de tiempo desde el año 2.000 y en conformidad con el INEC y el Banco Central) mostrando que la industria tabacalera se ha expandido en un porcentaje de 112% durante los últimos cinco años. Este crecimiento se explica por varias razones:

  1. Variaciones en la estructura demográfica del consumo que apuntaban a una mayor capacitación de adolescentes y jóvenes. Para el efecto, la industria tabacalera ha desarrollado campañas publicitarias de “comportamientos inducidos” para un “target” muy susceptible que, a  la larga, se vuelve fiel tanto a la marca como al consumidor.
  2. Variaciones en la estructura de la función ingreso-consumo, provocadas por la dolarización de la economía y los fenómenos correlativos de la remesas de inmigrantes que, incrementaron la capacidad de consumo de determinados sectores, sobretodo de los quintiles dos y tres que, al aumentar su capacidad adquisitiva por la vía de recepción de remesas, adoptaron comportamientos imitativos de consumo respecto a los quintiles más altos por la vía de consumos-adaptativos.
  3. Cambio en los patrones culturales que son aprovechados por las tabacaleras para dirigir su marketing especialmente a grupos de mujeres (tabaco= libertad/independencia).

A hilar fino sobre los impuestos

La industria del tabaco esta sometida a un conjunto de obligaciones tributarias, tanto de impuestos a la renta, cuanto un impuesto específico denominado “impuesto a los consumos especiales” que gravaba a los cigarrillos rubios con el 98% de impuesto, mientras que a los cigarrillos les correspondía un contribución del 18.54%.

A inicios del 2.000, la denominada Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria propició una serie de reformas jurídicas, sin distinción, incrementando el ICE del tabaco en 150%. Este impuesto se carga al consumidor y de acuerdo con las investigaciones, debería bajar el consumo. Pero esta media por sí sola, es insuficiente.

http://www.libertaddigital.com/opinion/walter-williams/la-economia-y-el-tabaco-36530

http://www.fmmeducacion.com.ar/Recursos/tabacoyecopersonal.htm

http://www.fao.org/es/esc/es/378/485/highlight_486.html